Aquí y ahora la condición humana se ve gris y aberrante, parece el continuo fracaso de la especie, lo mismo que ocurría en The Road, donde V. Mortensen tenía que lidiar con caníbales deshumanizados que querían comerse a su prole y a la postre, única razón para seguir peleando tras el suicidio de su mujer, incapaz de soportar esa nueva realidad de humanidad deshumanizada. Aquí, en el mundo real, vivimos esa involución del ser humano día a día, de un modo mucho menos revolucionario y radical que en las películas, pero atrozmente más real.
Humanos que no merecen esa condición lideran guerras entre carne inocente que va a ser descuartizada, sujetos avaros e inmisericordes amasan fortunas creando programas informáticos que terminan siendo llamados “redes sociales” y que reduce la realidad de millones de personas a meros inputs virtuales, desapegándose de la realidad y anulando sus apetencias de superación vital. (Vid. El Rey de Escocia, La Red Social).
Cada vez somos menos humanos y menos animales, cada vez nos transformamos más en un tercer género, un género idiotizado y carente de sentidos reales. Somos género de una involución permanente (Vid. Trainspotting) que nos lleva a una animalización del ser humana controlada por las corporaciones empresariales virando desde el género humano, hasta el género cliente, una deshumanización que confunde al humano con la máquina, dotando a su vez a la máquina de humanidad. Todo nos aboca a un futuro de humanos clientes y máquinas humanizadas por mera mímesis (Vid. Wall-E).
La condición de lo intrínsecamente humano se pierde, si bien es rebatible la idea de lo puramente humano, para Kubrick, probablemente el ser humano más auténtico fuera su “Barry Lindon”, auténtico canto de lo concupiscible, para otros, lo humano es la muerte, la brutalidad y la capacidad de amar tomando decisiones letales por el bien de la comunidad (Vid. Apocallypse Now Redux). Para otros lo humano es lo sublime, lo tendente al éxtasis, lo que permanecerá tras nuestras muertes (Vid. El Tormento y El Éxtasis).
Ahora, tras pensar y repensar todo esto, veo a los sujetos todavía más grises y vacíos, totalmente abocados a la superficialidad de sus vidas. Triste.
Un punto de vista diferente y personal del mundo del cine. Noticias, rumores, críticas...
martes, 31 de mayo de 2011
domingo, 29 de mayo de 2011
SEAN PENN CONFIRMA SU PARTICIPACIÓN EN "THE LAST PHOTOGRAPH" JUNTO A CHRISTIAN BALE
Sean Penn ha hablado de THE LAST PHOTOGRAPH:
“Se llamará ‘The last photograph’ y también estará Christian Bale. No creo que vayamos a Afganistán a filmar, pues los seguros que tendría que pagar la productora para rodar ahí son millonarios (risas) pero bueno, si hay que ir, se va”
De esta manera se confirma la participación de Penn en la cinta de Niels Arden Oplev. Chrisitian Bale será un periodista en Afganistán en busca de un grupo de insurgentes que será ayudado por un ex-militar que interpretará Penn. Buena dupla.
Niels Arden Oplev fue el director de LOS HOMBRES QUE NO AMABAN A LAS MUJERES, que ha sido objeto de remake, realizado ni más ni menos que por el magistral David Fincher.
Os dejamos el trailer del remake americano:sábado, 28 de mayo de 2011
viernes, 27 de mayo de 2011
AKIRA SE QUEDA SIN DIRECTOR
Diferencias creativas....Pero la Warner sigue firme en sacar adelante lo que muchos anticipan que será una mierda de proporciones épicas.
jueves, 26 de mayo de 2011
miércoles, 25 de mayo de 2011
TODOS QUEREMOS A AUDREY
“Nací con una necesidad enorme del afecto, y una necesidad terrible de darlo”.
Vivimos en una época en la que se ha desvirtuado totalmente las características de ser una “estrella”. Ya no quedan figuras tan icónicas como un James Dean bañado en petróleo o un Paul Newman devorando medio centenar de huevos sin perder un ápice de su atractivo.
Y ellas… Bridget Bardot, Sofia Loren, Catherine Hepburn… Flores de otro mundo siempre condenadas a marchitarse con el paso de los años por culpa de una industria tan injusta a la vez de misógina (lo sigue siendo a día de hoy) como es la industria de los sueños. Por suerte la memoria es un bien privativo y no objeto de comercio…Y siempre es bueno recordar a alguien como Audrey Hepburn.
Su fragilidad, elegancia, ternura, candidez… ¿Quién podía osar no enamorarse de Audrey? Su imagen inmortalizada, cristalina, icónica…Millones de personas alguna vez mirando un escaparate ha rendido tributo, a ritmo de Mancini, a la inolvidable Audrey. Mujer adelantada a su tiempo, nunca se dejaba doblegar ni ante “machos” como Bogart, Connery y un largo etcétera. Sus compañeros de reparto solo tuvieron palabras amables hacia ella.
Cuando falleció, otra grande que nos dejó hace poco, Elizabeth Taylor dijo de ella:
“Dios está hoy contento por tener un ángel como Audrey a su lado”
Y podría haber añadido que el mundo parecía más gris por perder a alguien que no parecía de este mundo.
Los ángeles deberían tener el rostro de Hepburn. La bondad infinita en la mirada. Su sonrisa perfecta. Su calidad humana. Su figura de princesa de cuento de hadas (amén por Vacaciones en Roma).
Demasiados tributos, dones, regalos para un ser tan hermoso si era mortal. Encarnación de lo que significa el amor a una mujer, el amor de verdad, el que al igual que la leyenda de la actriz solo ocurre una vez en la vida.
Decir Audrey Hepburn es hablar de una maravillosa actriz y estupenda persona que miles de generaciones detendrán el tiempo y el espacio observando su rostro por encima de modas. Estando viva en la memoria de todos. Enamorándonos.
Si ha existido la mujer perfecta, esa mujer querría parecerse a Audrey.
Con cariño y admiración de Manuel Chirivella. Los ángeles existen después de todo.
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